Cuando una perra está embarazada, los cambios pueden parecer normales hasta que surge una complicación. Conocer la duración aproximada, las fases del desarrollo, los controles veterinarios y la preparación del parto permite cuidar mejor a la madre y actuar a tiempo si algo no encaja.
Las claves para acompañar bien el embarazo de una perra
- Duración media: alrededor de 63 días desde la ovulación, aunque la fecha de la monta no siempre coincide con la concepción.
- Confirmación fiable: la ecografía suele ser útil entre los días 25 y 35, y la radiografía ayuda a contar cachorros desde aproximadamente el día 45.
- Alimentación: conviene utilizar un alimento completo para crecimiento o reproducción y aumentar la ración sobre todo durante el último tercio.
- Preparación: la zona de parto debe ser tranquila, limpia, segura y conocida por la perra antes de las últimas semanas.
- Urgencias: contracciones intensas sin cachorro, secreción anormal, decaimiento marcado o temblores requieren atención veterinaria inmediata.

Cuánto dura el embarazo y cómo se confirma
La gestación canina dura de media 63 días desde la ovulación. Si solo conocemos la fecha de la monta, el cálculo es menos exacto y puede situarse aproximadamente entre 58 y 72 días, porque los espermatozoides pueden permanecer viables varios días y la fecundación no tiene por qué producirse el mismo día del apareamiento.
Por eso no recomiendo fijar una fecha de parto únicamente con el calendario de la monta. El veterinario puede combinar la exploración, el análisis de relaxina, la ecografía y, al final de la gestación, la radiografía para estimar mejor la evolución de la camada.
| Prueba o señal | Momento orientativo | Qué aporta |
|---|---|---|
| Palpación veterinaria | Desde unos 21 días | Puede sugerir la presencia de gestación, aunque depende mucho de la experiencia y del momento. |
| Análisis de relaxina | Aproximadamente desde 25-35 días | Ayuda a confirmar la gestación mediante una hormona producida por la placenta. |
| Ecografía | Entre 25 y 35 días | Permite observar sacos gestacionales, fetos y actividad cardíaca. |
| Radiografía | Desde unos 45 días, mejor después de 55 | Permite valorar el esqueleto fetal y estimar el número de cachorros. |
La ecografía confirma que hay fetos vivos, pero no siempre ofrece un recuento exacto. Para saber cuántos cachorros quedan por nacer, la radiografía final suele ser más práctica. También conviene recordar que una perra puede mostrar mamas desarrolladas, hacer nido o producir leche sin estar embarazada debido a una pseudogestación.
Las fases de la gestación y los cambios esperables
Durante las primeras semanas es habitual que la perra parezca casi igual que siempre. Puede dormir más, tener menos apetito durante unos días o mostrarse algo más cariñosa, pero esos signos no confirman por sí solos un embarazo.
Primeras tres semanas
Los embriones avanzan desde las trompas uterinas hasta el útero y comienzan a implantarse. En esta etapa mi consejo es mantener una rutina estable, evitar esfuerzos bruscos y no cambiar la alimentación de forma drástica si la perra ya come un alimento completo y equilibrado.
De la cuarta a la sexta semana
El abdomen puede empezar a aumentar y las mamas se hacen más visibles. Los fetos crecen con rapidez, por lo que el seguimiento veterinario gana importancia. Una ecografía alrededor de los 25-35 días ayuda a confirmar que la gestación progresa correctamente.
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Últimas semanas
El útero ocupa más espacio y la perra puede cansarse antes, orinar con mayor frecuencia y preferir comidas pequeñas. No siempre tendrá una barriga enorme: el tamaño de la camada, la raza, la condición corporal y la posición de los cachorros modifican mucho el aspecto externo.
En los últimos días puede buscar un rincón apartado, jadear o mostrarse inquieta. Una bajada de la temperatura rectal hasta aproximadamente 36,7-37,8 ºC puede producirse entre 8 y 24 horas antes del parto, aunque no debe utilizarse como único método de predicción.
Alimentación, ejercicio y cuidados diarios
La base debe ser un alimento completo formulado para crecimiento, reproducción o todas las etapas de la vida. Durante la primera mitad del embarazo no hace falta duplicar la comida. Sobrealimentar demasiado pronto favorece un aumento excesivo de peso, algo que puede complicar el parto.
En el último tercio las necesidades aumentan y la ración puede tener que subir aproximadamente un 20-30 %, siempre según su peso, su estado corporal y el número de cachorros. Como el útero comprime el estómago, suele funcionar mejor repartir la comida en tres o cuatro tomas pequeñas.
- Mantén agua fresca disponible durante todo el día.
- Haz cambios de alimento de forma gradual para evitar diarreas.
- No añadas calcio, vitaminas ni suplementos por tu cuenta.
- Evita dietas caseras sin formular por un veterinario especialista en nutrición.
- No administres medicamentos, antiparasitarios o antiinflamatorios sin autorización profesional.
El calcio extra durante la gestación puede ser contraproducente y aumentar el riesgo de problemas metabólicos después del parto. La eclampsia o hipocalcemia posparto aparece con más frecuencia durante la lactancia, especialmente en perras pequeñas, y no se previene simplemente añadiendo calcio sin control.
El ejercicio moderado suele ser beneficioso. Paseos tranquilos y regulares ayudan a conservar la musculatura, pero conviene evitar saltos, carreras intensas, juegos bruscos, calor excesivo y situaciones con riesgo de golpes abdominales. Yo prefiero mantener sus hábitos habituales con más calma, en lugar de convertirla de repente en una perra completamente sedentaria.
Cómo preparar un parto tranquilo en casa
La zona de parto debe estar lista al menos una semana antes de la fecha prevista. Elige un lugar silencioso, cálido, sin corrientes de aire y separado del paso constante de personas y otros animales. Una caja amplia, lavable y con bordes seguros permite que la madre se estire y que los cachorros no puedan escaparse.
Prepara toallas limpias, empapadores, una báscula digital, guantes desechables, bolsas para retirar material sucio y el teléfono de una clínica veterinaria con servicio de urgencias. La báscula es especialmente útil porque permite controlar el peso de los cachorros desde el primer día.
El parto suele dividirse en tres fases. En la primera aparecen inquietud, jadeo, temblores leves, falta de apetito y conducta de nido. Puede durar 12-24 horas. En la segunda comienzan las contracciones visibles y nacen los cachorros. La tercera corresponde a la expulsión de las placentas.
El ambiente influye mucho. Una perra nerviosa puede inhibir el parto o mostrarse menos dispuesta a atender a sus cachorros. Conviene observar sin rodearla, reducir las visitas y dejar que la persona de confianza que ella conoce supervise la situación.
Señales de alarma durante el parto y la lactancia
La mayoría de los partos transcurre sin ayuda, pero eso no significa que sea buena idea esperar ante cualquier síntoma. Llama al veterinario si hay contracciones fuertes durante 20-30 minutos sin que nazca un cachorro, si pasan más de dos horas entre cachorros cuando todavía se esperan más o si la perra se debilita claramente.
También son señales preocupantes el sangrado abundante, el mal olor, el dolor intenso, la fiebre, el colapso, una secreción verde oscura antes de que nazca el primer cachorro o una gestación que se prolonga más de lo esperado. No tires de un cachorro atascado y no uses oxitocina ni calcio en casa. Ambos pueden ser peligrosos si existe una obstrucción o una mala posición fetal.Después del nacimiento vigila el estado general de la madre y la conducta de la camada. Fiebre, apatía, falta de apetito, secreción vaginal maloliente, mamas duras y dolorosas o rechazo persistente de los cachorros pueden indicar infección uterina o mastitis.
Durante la lactancia, el jadeo intenso, la inquietud, la rigidez al caminar, los temblores o las convulsiones son compatibles con una hipocalcemia posparto y requieren una urgencia veterinaria. No esperes a que los signos desaparezcan solos.
Los cachorros deben mamar pronto y ganar peso de forma progresiva. Una pérdida de peso después de las primeras 24 horas, incapacidad para mamar, llanto continuo o enfriamiento son motivos para consultar. Si es posible, una revisión de la madre y la camada en las primeras 24-48 horas permite detectar problemas que en casa pueden pasar desapercibidos.
Lo que conviene dejar resuelto antes de que nazcan
Una buena preparación no consiste en comprar muchos productos, sino en tener un plan claro. Guarda el contacto de un veterinario con urgencias, confirma cómo llegar a la clínica y decide quién acompañará a la perra si el parto se complica.
También es útil anotar la fecha de las montas, los controles realizados, el peso de la madre y cualquier cambio de apetito o comportamiento. Esa información ayuda al veterinario a interpretar mejor la evolución y evita tomar decisiones basadas solo en impresiones.
Mi recomendación final es sencilla: observa mucho, manipula poco y consulta pronto cuando algo se salga de lo habitual. La gestación y el parto pueden avanzar con normalidad, pero el seguimiento profesional y una preparación sensata son los que realmente protegen a la madre y a sus cachorros.