Cuando un cachorro llega a casa, una de las primeras decisiones importantes es organizar bien su protección frente a enfermedades infecciosas. El calendario no consiste en poner una sola inyección, sino en completar varias dosis, elegir los refuerzos adecuados y adaptar el plan a la edad, la salud y el entorno del perro.
Lo esencial para proteger a un cachorro desde las primeras semanas
- Inicio habitual: las vacunas básicas suelen comenzar entre las 6 y 8 semanas.
- Serie primaria: las dosis se repiten cada 2-4 semanas hasta alcanzar, normalmente, las 16 semanas o más.
- Enfermedades prioritarias: moquillo, parvovirosis y adenovirus canino forman la base de la protección.
- Rabia: la obligación depende de la comunidad autónoma. En Madrid, la vacunación es obligatoria con periodicidad anual.
- Paseos y socialización: no conviene aislar al cachorro, pero sí evitar zonas sucias o frecuentadas por perros cuyo estado sanitario se desconoce.

Qué vacunas necesita un cachorro y contra qué lo protegen
Las vacunas esenciales preparan el sistema inmunitario frente a infecciones que pueden ser muy graves, especialmente durante los primeros meses. En mi experiencia, el error más habitual es pensar que todas las dosis son equivalentes o que una vacuna protege de inmediato y para siempre.
La protección básica
La vacuna polivalente suele incluir componentes frente al moquillo, el parvovirus y el adenovirus canino, responsable de formas de hepatitis infecciosa. El parvovirus merece especial atención porque puede provocar vómitos, diarrea hemorrágica y una deshidratación rápida en cachorros.
Algunas fórmulas añaden parainfluenza y leptospira. La leptospirosis puede transmitirse a las personas y su inclusión tiene mucho sentido en perros que viven en zonas húmedas, salen al campo, beben de charcos o tienen contacto con roedores. El veterinario debe valorar el riesgo local y el estilo de vida, no elegir componentes por rutina.
Vacunas que dependen del entorno
La protección frente a la tos de las perreras puede ser útil si el perro acudirá a una residencia, una guardería, clases con muchos animales o exposiciones. No sustituye a las vacunas esenciales y tampoco elimina todas las causas de tos, pero reduce el riesgo frente a algunos agentes respiratorios frecuentes.
En zonas donde la leishmaniosis es habitual, el veterinario puede valorar una vacuna específica después de realizar las pruebas que indique la ficha técnica. Esta medida debe formar parte de un plan más amplio, porque también son importantes los repelentes contra el flebótomo y la vigilancia periódica.
Calendario orientativo desde las 6 semanas hasta el primer año
No existe una única pauta válida para todos los perros. La edad de inicio, la inmunidad recibida a través del calostro, el historial del criador, la procedencia del cachorro y la situación epidemiológica pueden cambiar las fechas.
| Edad aproximada | Qué suele hacerse | Qué conviene comprobar |
|---|---|---|
| 6-8 semanas | Primera dosis de vacunas esenciales en algunos protocolos | Exploración, desparasitación y estado general |
| 9-12 semanas | Segunda dosis de la serie primaria | Respuesta a la dosis anterior y posibles riesgos del entorno |
| 12-16 semanas | Última dosis esencial de cachorro, según el protocolo | Que la serie termine a las 16 semanas o más cuando el veterinario lo considere adecuado |
| Desde las 12 semanas | Vacuna de la rabia, si corresponde por normativa o por viaje | Microchip, pasaporte y plazo de validez |
| Alrededor de los 6-12 meses | Revisión y posible revacunación | Plan adulto y necesidades concretas del perro |
Las directrices de la WSAVA recomiendan administrar las vacunas esenciales cada 2-4 semanas hasta las 16 semanas de edad o más. La última dosis es especialmente importante, ya que para entonces los anticuerpos maternales suelen haber disminuido y es más probable que el cachorro desarrolle una respuesta inmunitaria sólida.
Si el cachorro llega a casa con una cartilla incompleta, no conviene empezar a improvisar. Lleva el documento al veterinario, anota las fechas y pide que te indique por escrito cuándo corresponde cada visita. Una dosis adelantada o un intervalo demasiado largo puede obligar a reajustar la pauta.
La rabia en España y los requisitos para viajar
La rabia requiere una explicación aparte porque combina una cuestión sanitaria con una obligación legal que varía entre comunidades autónomas. En la Comunidad de Madrid, la vacunación antirrábica de los perros es obligatoria cada año según la normativa vigente, mientras que en otras regiones pueden existir frecuencias o requisitos diferentes.
Por eso no recomiendo fiarse de lo que diga un vecino de otra provincia. El Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid recuerda que el veterinario es quien debe orientar sobre las obligaciones sanitarias del animal y sobre la documentación que debe mantenerse actualizada.
Si vas a viajar dentro de la Unión Europea
El cachorro debe estar identificado con microchip antes de la vacunación antirrábica y disponer de pasaporte europeo. La primera vacuna contra la rabia solo puede administrarse, como regla general, a partir de las 12 semanas, y deben pasar al menos 21 días para que sea válida para viajar.
En la práctica, un cachorro que viaje a España desde otro país de la Unión Europea necesita tener al menos 15 semanas. España no admite excepciones para introducir perros jóvenes sin una vacuna antirrábica válida.
Los viajes desde países con riesgo de rabia pueden exigir además una serología. La muestra se toma al menos 30 días después de la vacunación y, en determinados casos, hay que esperar tres meses desde la extracción. Si tienes un viaje previsto, empieza los trámites con varios meses de margen.
Cuándo puede salir a la calle y cómo socializarlo sin exponerlo de más
Esperar a que el cachorro complete todas las vacunas no significa mantenerlo aislado durante meses. La socialización temprana es decisiva para prevenir miedos, inseguridad y problemas de conducta, pero debe hacerse en entornos controlados y limpios.
Antes de terminar la pauta, puede conocer personas, viajar en brazos, escuchar ruidos, explorar una terraza limpia o relacionarse en casa con perros adultos sanos y correctamente vacunados. También puede asistir a una clase para cachorros si el centro exige controles sanitarios, limita el número de animales y desinfecta bien las instalaciones.
Yo evitaría parques caninos, zonas con heces, pipicanes y lugares muy transitados por perros desconocidos hasta que el veterinario confirme que la protección es suficiente. El riesgo no desaparece por completo después de una inyección, y la parvovirosis puede permanecer en el ambiente durante bastante tiempo.
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Después de cada visita
Es normal que el cachorro esté algo cansado, tenga sensibilidad en la zona de la inyección o presente una ligera subida de temperatura durante las siguientes 24-48 horas. Ese día conviene ofrecerle descanso, agua y una actividad tranquila.
Acude a una clínica con urgencia si aparecen hinchazón de la cara, dificultad para respirar, vómitos repetidos, desmayo, debilidad intensa o encías muy pálidas. Son reacciones poco frecuentes, pero requieren atención inmediata.
Cuánto cuesta vacunar a un cachorro en España
El precio depende de la ciudad, la clínica, la vacuna utilizada y de si la consulta está incluida. Como referencia orientativa, una dosis puede costar entre 20 y 60 euros, mientras que el plan inicial completo suele situarse aproximadamente entre 100 y 250 euros durante el primer año.
| Concepto | Rango orientativo | Qué puede hacer variar el precio |
|---|---|---|
| Vacuna polivalente | 30-50 € | Componentes incluidos y tarifa de la clínica |
| Vacuna antirrábica | 20-40 € | Comunidad autónoma, campaña y consulta |
| Vacuna respiratoria | 20-50 € | Tipo de administración y producto utilizado |
| Plan inicial del cachorro | 100-250 € | Número de visitas, microchip, desparasitación y pruebas adicionales |
Pregunta siempre si el importe incluye la exploración, la cartilla, el microchip o la desparasitación. Dos presupuestos pueden parecer muy distintos y, sin embargo, incluir servicios diferentes. Para mí, una revisión clínica antes de vacunar no es un extra prescindible, sino la forma de confirmar que el cachorro está en condiciones de recibir la dosis.
Errores frecuentes que pueden dejar al cachorro desprotegido
- Dar por válida una sola dosis: la protección de la serie primaria se construye con varias aplicaciones separadas correctamente.
- Retrasar la visita porque el cachorro parece sano: algunas infecciones se transmiten antes de que aparezcan síntomas visibles.
- Confundir desparasitación con vacunación: son medidas diferentes y ambas forman parte de la prevención.
- Vacunar durante una enfermedad sin revisión: diarrea, fiebre, vómitos o decaimiento deben comunicarse antes de la inyección.
- Aislarlo por completo: reducir el riesgo infeccioso no debería impedir una socialización segura y gradual.
- Olvidar los refuerzos: la pauta no termina necesariamente con la última vacuna de cachorro.
Si se ha perdido una cita, no repitas dosis por tu cuenta ni des por perdido todo el calendario. En muchos casos el veterinario puede continuar la pauta, pero tendrá que revisar las fechas, la edad actual y el producto administrado.
Una cartilla al día evita decisiones apresuradas más adelante
Guarda la cartilla, el pasaporte y las facturas de cada visita, y anota también las reacciones que haya tenido el cachorro. Ese historial ayuda a elegir los siguientes refuerzos, facilita cualquier viaje y permite adaptar la prevención cuando cambien sus hábitos.
La mejor pauta no es la que acumula más vacunas, sino la que cubre los riesgos reales del perro con intervalos adecuados y seguimiento veterinario. Con un calendario claro, exposición prudente y una socialización bien planteada, el cachorro puede empezar su vida protegido sin vivirla dentro de una burbuja.