A los cinco meses, un bichón maltés ya dejó atrás la fase más frágil, pero todavía no se comporta ni se cuida como un adulto. En esta etapa yo me fijo sobre todo en el crecimiento, la dentición, la alimentación, la socialización y los cuidados diarios, porque ahí se está construyendo gran parte de su salud futura y de su carácter. Aquí encontrarás una guía práctica para saber qué es normal, qué conviene ajustar y en qué señales merece la pena pedir cita con el veterinario.
Lo esencial a esta edad
- Con cinco meses sigue en fase juvenil: aprende rápido, pero también empieza a probar límites.
- Debe seguir comiendo alimento de cachorro, con raciones medidas y premios controlados.
- La dentición aún está activa; morder más de lo habitual suele ser parte del proceso.
- El cepillado diario del pelo y la higiene dental ya no son opcionales si quieres evitar problemas.
- Si pierde apetito, babea demasiado, se queja al masticar o tiene diarrea persistente, hay que revisarlo.

Qué está pasando en su desarrollo
A esta edad, un bichón maltés de cinco meses ya tiene más coordinación, más curiosidad y bastante más energía que hace unas semanas. También está entrando en una fase delicada: parece más “hecho”, pero aún no tiene la madurez física ni emocional de un perro adulto. En razas pequeñas, la adolescencia puede asomar pronto, a veces alrededor de los seis meses, así que yo aprovecho este momento para consolidar hábitos y no dejarlo todo para más adelante.
Lo normal es que siga creciendo poco a poco, que duerma bastante y que alterne ratos de juego intenso con momentos de descanso. Si ves que está más torpe de lo habitual, que muerde objetos con insistencia o que pasa de estar tranquilo a estar muy excitado en segundos, no lo interpretes como mala educación: muchas veces es simple inmadurez unida a dentición y exceso de estímulos.
| Área | Lo esperable | Qué haría yo |
|---|---|---|
| Cuerpo | Más coordinado, pero todavía en crecimiento | Vigilar el peso y no sobrealimentarlo |
| Conducta | Más curioso y algo desafiante | Rutinas cortas, claras y repetibles |
| Dentición | Mordisqueo frecuente y encías sensibles | Ofrecer mordedores seguros y supervisar el juego |
| Madurez | La adolescencia empieza a asomar | Reforzar ahora lo que no quieres corregir luego |
Cuando entiendo bien este punto de crecimiento, la siguiente pregunta es evidente: cómo alimentar al cachorro sin quedarme corto ni pasarme. Ahí se nota mucho la diferencia entre una rutina improvisada y una bien pensada.
Cómo alimentar a un cachorro de cinco meses
En esta etapa yo seguiría con alimento específico para cachorro, no con pienso de adulto. El objetivo es que reciba la energía y los nutrientes necesarios para crecer bien, sin forzar digestiones ni engordar de más. En un perro pequeño como el maltés, el equilibrio importa mucho: un poco de exceso diario se acumula rápido.
La mayoría de los cachorros de este tamaño tolera bien 2 o 3 comidas al día. Si el tuyo es muy glotón, se altera con facilidad o te parece que llega con demasiada hambre a la siguiente toma, yo prefiero repartir la ración en tres. Si ya come con calma y mantiene un peso estable, dos comidas pueden funcionar perfectamente. Lo importante no es tanto el número exacto como que la cantidad total diaria sea la correcta.
- Haz la ración con medida: no sirvas “a ojo” cada día, porque en cachorros pequeños el margen de error pesa mucho.
- Cuenta los premios: deberían quedarse en una parte pequeña de la dieta, idealmente por debajo del 10% de las calorías diarias.
- Observa las heces: si se ablandan al cambiar comida o premios, no sigas aumentando por intuición.
- Deja siempre agua limpia: un cachorro activo y con pelo largo se deshidrata peor de lo que parece.
Yo suelo mirar también el cuerpo, no solo el plato. Si se le marcan demasiado las costillas, si engorda de golpe o si deja parte de la comida de forma sostenida, algo hay que ajustar. Y si haces muchos ejercicios de adiestramiento con premios, resta esas calorías de la ración principal para no convertir una buena práctica en un problema de peso.
Adiestramiento y socialización sin saturarlo
A los cinco meses todavía se puede enseñar muchísimo, y de hecho es un momento muy rentable para hacerlo bien. El cachorro ya entiende mejor la relación entre conducta y consecuencia, pero aún necesita mensajes simples, sesiones cortas y una enorme coherencia por parte de la familia. Yo aquí me pongo bastante práctico: si una norma hoy se permite y mañana se corrige, el perro aprende a negociar, no a obedecer.
En un maltés de esta edad me interesan especialmente estas habilidades:
- Responder a su nombre para que te mire antes de pedirle algo.
- Caminar sin tirar, aunque sea al principio en trayectos muy cortos.
- Sentarse y esperar antes de comer, abrir la puerta o salir al pasillo.
- Soltar objetos, porque el mordisqueo en esta etapa es constante.
- Tolerar estar solo un rato, sin convertir cada salida en un drama.
La socialización también sigue siendo importante, aunque ya no tiene el mismo peso crítico que en las primeras semanas. A esta edad yo priorizo experiencias tranquilas y repetidas: ascensor, calle, ruidos del barrio, visitas cortas, personas distintas y perros equilibrados. No hace falta exponerlo a todo de golpe; hace falta que acumule buenas experiencias y que no se abrume. Si vive en un piso, esto cobra todavía más sentido, porque el entorno diario suele estar lleno de estímulos que pueden disparar ladridos o excitación.
También conviene no sobrecargarlo físicamente. Prefiero varios paseos breves y algo de olfateo a una sola salida larga y caótica. Saltos repetidos, carreras frenéticas por escaleras o juegos demasiado bruscos no ayudan a un cuerpo que todavía está terminando de formarse.
Salud, dentición y señales de alerta
La boca se lleva buena parte del protagonismo a esta edad. Entre los cinco y los siete meses suelen ir saliendo los dientes definitivos, y el cachorro puede morder más, babear un poco o buscar cosas duras para aliviar la molestia. En razas pequeñas, además, yo vigilo especialmente la boca porque los dientes de leche retenidos y la acumulación de placa pueden dar guerra muy pronto si no se corrigen a tiempo.Hay una diferencia clara entre lo esperable y lo que ya no me gusta nada. Esta tabla te puede servir de filtro rápido:
| Señal | Suele ser normal | Me preocuparía si... |
|---|---|---|
| Morder objetos | Está cambiando la dentición | No se calma con mordedores o parece dolor real |
| Encías algo sensibles | Hay inflamación leve por erupción dental | Ves hinchazón marcada, sangre o mal olor fuerte |
| Comer más despacio | Puede estar ajustando la mordida | Rechaza la comida o llora al masticar |
| Lagrimeo | Puede haber suciedad o irritación leve | Hay ojo rojo, legañas espesas o se frota con insistencia |
- Consulta si un diente de leche no cae y el definitivo ya está asomando.
- No normalices el mal aliento intenso: en un cachorro no debería ser una costumbre.
- Revisa la pauta de vacunas y desparasitación si aún no la tienes cerrada con tu veterinario.
- No ignores la apatía, la diarrea que dura más de un día o el rechazo continuo del alimento.
Si hay una etapa en la que merece la pena actuar pronto, es esta. Muchas complicaciones dentales y digestivas empiezan con señales pequeñas que los dueños atribuyen a “cosas de cachorro”, cuando en realidad ya están pidiendo revisión.
El cuidado del pelaje, los ojos y las orejas no puede esperar más
El bichón maltés no suelta tanto pelo como otras razas, pero eso no significa que su mantenimiento sea fácil. Su manto se enreda con rapidez, sobre todo si el cachorro se mueve mucho, se tumba en sitios blandos o termina con restos de comida en el hocico. Yo recomiendo acostumbrarlo cuanto antes al cepillado diario, porque cuando lo dejas para más tarde aparecen nudos, tirones y una guerra innecesaria.
La rutina básica que mejor funciona suele ser bastante simple:
- Cepillado diario con herramienta suave y paciencia.
- Revisión de ojos para retirar restos y evitar que se acumule suciedad en el lagrimal.
- Limpieza de orejas solo con el método que te haya indicado el veterinario si hay tendencia a suciedad.
- Baño cuando toca, no por ansiedad; más baño no significa mejor cuidado.
- Pelo de la frente recogido si le cae sobre los ojos y le irrita o le ensucia el lagrimal.
En esta raza, además, yo vigilaría las manchas marrones alrededor de los ojos. A veces son solo un problema estético, pero otras veces indican lagrimeo persistente, irritación o un conducto lagrimal que no drena bien. Si ves enrojecimiento, molestias o que se rasca la cara con frecuencia, no lo reduzcas a una cuestión de cosmética.
También conviene acostumbrarlo al manejo del cuerpo: patas, boca, orejas y cola. Si aceptas esos cuidados desde ahora, luego será mucho más fácil cortarle el pelo, revisar dientes y llevarlo a la peluquería canina sin estrés.
Lo que yo dejaría resuelto antes de que cumpla seis meses
Si me tuviera que quedar con pocas prioridades para esta etapa, me quedaría con estas: comida bien medida, rutina de paseo clara, aprendizaje básico, higiene diaria y una boca vigilada de cerca. Cuando esas cinco piezas están en orden, el paso a la adolescencia suele ser bastante más llevadero.
- Alimentación estable, sin cambios impulsivos de pienso ni premios fuera de control.
- Educación básica asentada, aunque todavía no sea perfecta.
- Revisión dental temprana si notas dientes retenidos o mal olor.
- Hábitos de higiene asumidos, sobre todo cepillado, ojos y orejas.
- Tiempo a solas entrenado para evitar dependencia excesiva.
En un cachorro pequeño, lo que parece un detalle cotidiano acaba teniendo mucho peso: una comida demasiado generosa, una muela retenida o un cepillado que se deja para “mañana” se convierten en problemas reales con facilidad. Si a los cinco meses afinas ahora la rutina, el bichón maltés llega a la siguiente etapa más sano, más equilibrado y mucho más fácil de manejar en casa.
