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Dentición del cachorro - Cuándo cambian los dientes y qué es normal

Rosa Grijalva

Rosa Grijalva

23 de abril de 2026

Un veterinario examina la boca de un perro, mostrando sus dientes blancos y afilados. Los perros tienen dientes de leche, que luego son reemplazados por los permanentes.

Índice

La dentición de un cachorro parece un detalle menor hasta que empieza a morderlo todo, a babear un poco y a cambiar la mordida por días. Los perros tienen dientes de leche, y esa fase tiene un calendario bastante previsible: aparece pronto, se mueve rápido y deja paso a la dentadura adulta en cuestión de meses. Aquí explico cuándo ocurre, qué signos entran dentro de lo normal, qué problemas me hacen pensar en una revisión y cómo cuidar la boca sin empeorar la incomodidad.

Lo esencial para no confundir un cambio normal con un problema dental

  • Los primeros dientes suelen aparecer entre las 3 y 5 semanas de vida, y la dentición temporal se completa en las primeras semanas o pocos meses.
  • El recambio a dientes definitivos empieza alrededor de los 4 o 5 meses y, en la mayoría de los perros, termina hacia los 7 meses.
  • Morder más, buscar cosas para roer y babear un poco suele ser normal; el dolor intenso, el mal olor fuerte o la falta de apetito no lo son.
  • La retención de dientes de leche es más frecuente en razas pequeñas y toy, donde la boca tiene menos espacio para ordenar el recambio.
  • Los juguetes blandos, la supervisión y una rutina de higiene suave ayudan más que intentar “arrancar” o forzar el cambio.

Ilustración de cachorros en distintas etapas, mostrando cómo los perros tienen dientes de leche que luego son reemplazados por los permanentes.

Cómo es la dentición temporal de un cachorro

Yo suelo explicarlo de forma simple: el cachorro empieza con una boca en miniatura y termina con una dentadura mucho más robusta, pensada para la vida adulta. En esa fase intermedia aparecen dientes temporales repartidos entre incisivos, caninos y premolares; las muelas definitivas no tienen versión de leche, así que no existe una “muda” completa pieza por pieza en toda la boca.

Estos dientes son más finos y afilados que los de un perro adulto, por eso a veces sorprenden tanto cuando el cachorro juega. También son una pieza funcional: ayudan a comer, a explorar y a aprender a modular la mordida. Lo importante no es solo que salgan, sino que el recambio se produzca en el orden correcto y sin piezas retenidas, porque ahí empiezan casi todos los problemas evitables.

Si la secuencia se altera, la boca puede quedar desajustada desde muy pronto. Y eso me lleva al calendario exacto del cambio, que es la parte que más dudas resuelve.

Cuándo empiezan a salir y cuándo se caen

La ventana de la dentición es corta, pero no ocurre toda de golpe. Los primeros dientes suelen asomar entre las 3 y 5 semanas, la serie temporal queda prácticamente montada hacia las 10 o 12 semanas y el recambio hacia la dentadura adulta arranca unos meses después. Yo me fijo menos en un día exacto y más en la secuencia, porque en razas pequeñas el ritmo puede ser algo más lento.

Edad aproximada Qué suele pasar Qué conviene observar
3 a 5 semanas Empiezan a erupcionar los primeros dientes temporales. Más interés por morder y explorar con la boca.
6 a 8 semanas La dentición de leche avanza con rapidez. Encías algo sensibles y cambios en la mordida de juego.
10 a 12 semanas La dentición temporal suele estar ya completa. La boca se ve “llena”, pero todavía no es la definitiva.
14 a 16 semanas Empieza la caída visible de algunos dientes de leche. Es frecuente ver pequeñas pérdidas de incisivos y puntitos de sangre.
4 a 5 meses Arranca la erupción de los dientes permanentes. Puede verse una boca mixta durante varias semanas.
6 a 7 meses La mayoría de perros ya tiene la boca adulta completa. Si siguen quedando piezas temporales, conviene revisarlo.

En perros de raza pequeña, toy o braquicéfala, la revisión cobra más importancia. La edad por dentición también es menos precisa en ellos, porque el espacio es menor y el apiñamiento aparece con más facilidad. Cuando el cambio no encaja con ese calendario general, yo no lo doy por “lento”; lo reviso.

Qué síntomas son normales durante el recambio

Cuando el cachorro está mudando la dentadura, lo normal es ver una mezcla de incomodidad y curiosidad oral. Muerde más, busca objetos para roer, puede babear algo más y a veces las encías se ven sensibles o ligeramente inflamadas. También puede aparecer un pequeño hilo de sangre al caerse una pieza, y eso por sí solo no me alarma.

  • Morder muebles, zapatillas o manos con más insistencia de la habitual.
  • Babear un poco más de lo normal.
  • Encías rosadas, algo hinchadas o con sensibilidad al tocar.
  • Pequeños restos de sangre cuando cae un diente.
  • Interés por juguetes fríos o blandos para aliviar la presión.

Lo que sí hago es poner límites a los objetos que puede roer: mejor juguetes de goma blanda y supervisados que huesos reales, pezuñas, astas o nailon muy duro. Esos materiales no “ayudan a cambiar los dientes”; al contrario, pueden fracturarlos o dejar lesiones que luego cuestan más caro.

Si el cachorro sigue comiendo, juega normal y el malestar va y viene, normalmente estamos dentro de una dentición saludable. La línea roja aparece cuando el dolor deja de ser leve o deja de ser transitorio.

Cuándo hay dientes retenidos o una mordida que no encaja

La retención de dientes de leche es el problema que más conviene no normalizar. Ocurre cuando el diente definitivo ya está saliendo, pero el temporal sigue en su sitio; entonces queda una doble hilera, se amontonan piezas y la mordida empieza a desviarse. En la práctica, yo me fijo sobre todo en los caninos y los incisivos.

Señal Qué puede significar Qué haría
Diente de leche y diente definitivo juntos Retención de la pieza temporal. Pedir revisión veterinaria pronto, sin esperar a que “se caiga solo”.
Canino inclinado o que pincha la encía Maloclusión o interferencia en el cierre de la boca. Valorar extracción o corrección temprana.
Mal aliento fuerte, encías muy rojas o sangrado repetido Inflamación, acumulación de placa o infección. Revisión dental cuanto antes.
No quiere comer, deja el juguete o se toca mucho la boca Dolor más intenso de lo esperable. Consulta prioritaria.
Falta una pieza que debería haber salido Puede estar incluida bajo la encía o no haberse formado. La radiografía ayuda a aclararlo.

Las razas pequeñas y toy son las que más me hacen levantar la ceja, porque el espacio es menor y el apiñamiento aparece con más facilidad. Si el veterinario detecta un diente retenido a tiempo, muchas veces puede extraerlo antes de que el problema se convierta en una mordida incorrecta fija.

También hay una excepción importante: si falta un diente que debería haber salido, conviene valorar si nunca se formó, si quedó incluido bajo la encía o si simplemente va retrasado. En ese punto, una radiografía cambia bastante el diagnóstico.

Cómo cuidar la boca durante esta etapa

La mejor prevención no es hacer mucho una vez, sino hacer poco pero con constancia. Yo prefiero una rutina corta: tocar el hocico, levantar el labio, mirar la línea de encías y acostumbrar al cachorro al cepillo antes de que todo el proceso se vuelva una pelea.

  1. Empieza por manipular labios y encías unos segundos al día para que la boca no se convierta en una zona prohibida.
  2. Introduce un cepillo suave o un dedal dental y usa una pasta formulada para perros, nunca para personas.
  3. Cepilla sobre todo la cara externa de los dientes; no hace falta complicarse con toda la boca al principio.
  4. Mantén juguetes masticables de tamaño adecuado y textura moderada, y retira los demasiado duros.
  5. Revisa con más atención los caninos y los incisivos a partir de los 4 meses, cuando el recambio empieza a verse de verdad.
Cuando el perro ya lo tolera, el cepillado diario es la meta; si aún no acepta el cepillo, una gasa limpia pasada cada 2 o 3 días puede mantener la rutina viva mientras avanzas con calma. Lo importante es no esperar a que cumpla un año para empezar: la boca se educa mucho mejor en la etapa de cambio que cuando ya hay placa, sarro o mal hábito de mordida.

Y si la pregunta es cuándo conviene pedir ayuda, mi respuesta es simple: antes de que el problema se cronifique, no después.

Lo que más vigilaría en razas pequeñas antes de los siete meses

En un cachorro pequeño, el margen de error es menor. Chihuahua, yorkshire, bichón, pomerania y otros perros toy tienden a retener dientes con más facilidad y, además, la boca compacta deja menos espacio para que todo se ordene solo. Por eso yo no me quedaría tranquilo si a los 6 o 7 meses sigue habiendo dientes de leche junto a los definitivos.

La revisión temprana compensa mucho más que esperar. Si el cachorro tiene doble hilera, mal olor persistente, encías muy inflamadas o dolor al masticar, merece una exploración dental sin demora; si todo va bien, bastará con controlar que la dentadura adulta quede completa y bien alineada.

En la mayoría de cachorros, el cambio es un proceso breve y bastante limpio: sale la dentición temporal, se cae a su ritmo y la boca adulta se asienta antes de los 7 meses. Cuando algo se desvía de ese patrón, detectarlo pronto es lo que marca la diferencia.

Preguntas frecuentes

El recambio suele empezar entre los 4 y 5 meses de edad. Los incisivos caen primero, seguidos de los caninos y premolares. Para los 7 meses, la mayoría de los perros ya tiene su dentadura adulta completa y funcional.

Esto ocurre por la retención de dientes de leche. Si el diente definitivo sale sin que el temporal se caiga, debes acudir al veterinario. Una extracción a tiempo evita problemas graves de mordida y la acumulación prematura de sarro.

Sí, es normal ver pequeños puntos de sangre en sus juguetes o encías ligeramente inflamadas. Sin embargo, si el sangrado es abundante, hay mal olor persistente o el cachorro deja de comer por dolor, es necesaria una revisión profesional.

Ofrece juguetes de goma blanda diseñados para cachorros; enfriarlos en la nevera puede proporcionar un alivio extra. Evita objetos demasiado duros que puedan fracturar las piezas nuevas y supervisa siempre sus sesiones de masticación.

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Rosa Grijalva

Rosa Grijalva

Soy Rosa Grijalva, una apasionada del bienestar, la salud y el adiestramiento canino. Durante más de diez años, he estado inmersa en el análisis del comportamiento y las necesidades de los perros, lo que me ha permitido adquirir un profundo conocimiento sobre cómo mejorar la calidad de vida de nuestras mascotas. Como creadora de contenido especializada, mi objetivo es simplificar información compleja y ofrecer análisis objetivos que ayuden a los dueños a entender mejor a sus compañeros caninos. Mi enfoque se centra en proporcionar datos verificados y actualizados, siempre con la intención de educar y empoderar a los lectores. Estoy comprometida con la difusión de información precisa y accesible, para que cada dueño de un perro pueda tomar decisiones informadas sobre la salud y el entrenamiento de su mascota. A través de mis artículos en dogmadrid.es, espero contribuir a una comunidad más consciente y responsable en el cuidado de nuestros amigos de cuatro patas.

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