Después de un paseo por el campo, una garrapata puede pasar desapercibida entre el pelo y fijarse en el cuello, las orejas o entre los dedos. Cuando aparece una garrapata en tu perro, lo importante es retirarla pronto, vigilar posibles síntomas y revisar la estrategia de prevención. Aquí explico cómo reconocerla, qué riesgos existen en España, cómo eliminarla sin dañarla y cuándo conviene acudir al veterinario.
Lo esencial para actuar con seguridad
- Retírala cuanto antes con una pinza de punta fina o un gancho específico.
- No uses aceite, alcohol, vaselina ni fuego sobre el parásito.
- Revisa especialmente orejas, cuello, axilas, ingles, barriga y entre los dedos.
- Las garrapatas pueden transmitir ehrlichiosis, babesiosis, anaplasmosis y borreliosis.
- La prevención debe adaptarse al entorno, la época del año y el estilo de vida del perro.

Cómo saber si tu perro tiene una garrapata
Al pasar la mano por el cuerpo puedes notar un pequeño bulto duro, parecido a una semilla o una verruga. Si está adherido y tiene patas visibles, probablemente sea una garrapata. Cuando lleva varias horas alimentándose, su cuerpo se vuelve más redondeado y puede alcanzar un tamaño mucho mayor.
Yo empiezo siempre por las zonas donde la piel está más expuesta. Conviene mirar con buena luz el interior de las orejas, el contorno de los ojos, debajo del collar, el cuello, las axilas, las ingles, la zona perianal y los espacios interdigitales. En perros con mucho pelo, un peine y una revisión con los dedos resultan más fiables que una inspección rápida.
No todos los bultos son parásitos. Una costra, un lunar o una pequeña reacción inflamatoria pueden parecerse a una garrapata, pero no suelen tener patas ni estar fijados de la misma manera. Si no puedes identificarlo con seguridad, es mejor que lo valore un profesional que intentar arrancarlo a ciegas.
Qué riesgos tienen las garrapatas para los perros
El problema no es solo la picadura. Durante la alimentación, algunas garrapatas pueden transmitir microorganismos que afectan a la sangre, las defensas y distintos órganos. En España, el riesgo cambia según la zona, el clima y el contacto con vegetación, ganado o fauna silvestre, pero un perro urbano tampoco está completamente protegido.
Entre las enfermedades que pueden aparecer están la ehrlichiosis, la anaplasmosis, la babesiosis y algunas infecciones relacionadas con Borrelia. No todas se transmiten con la misma frecuencia ni provocan los mismos signos, por eso no conviene diagnosticar al animal solo por observar una garrapata.
| Señal de alerta | Qué puede indicar |
|---|---|
| Decaimiento o fiebre | Respuesta inflamatoria o infección transmitida por el parásito |
| Falta de apetito y pérdida de peso | Malestar general, anemia o enfermedad sistémica |
| Encías pálidas, orina oscura o sangrados | Posible alteración de la sangre, que requiere atención rápida |
| Cojera, dolor o articulaciones inflamadas | Inflamación o infección que debe investigar el veterinario |
Los síntomas pueden aparecer días o incluso semanas después, así que conviene anotar la fecha de la picadura y observar al perro durante ese periodo. Una garrapata no significa automáticamente que exista una enfermedad, pero sí justifica una vigilancia más cuidadosa.
Cómo quitar una garrapata paso a paso
La extracción en casa suele ser posible si el animal está tranquilo y la garrapata está en una zona accesible. Yo prefiero utilizar un gancho quitagarrapatas o unas pinzas de punta fina, porque permiten sujetar el parásito junto a la piel sin aplastarle el cuerpo.
- Separa el pelo y localiza el punto exacto donde la garrapata está fijada.
- Coloca la pinza alrededor de la cabeza o del cuello del parásito, lo más cerca posible de la piel.
- Tira hacia arriba con una fuerza lenta, constante y recta.
- Si utilizas un gancho específico, sigue las instrucciones del fabricante, ya que algunos se giran y otros se extraen mediante tracción.
- Comprueba que la garrapata ha salido completa y limpia la zona con un antiséptico adecuado.
- Lávate bien las manos y elimina el parásito dentro de un recipiente cerrado o envuelto de forma segura.
Con unas pinzas normales no conviene retorcer ni apretar el abdomen. Si una parte queda incrustada, no escarbes la piel con una aguja ni cortes la zona en casa. Si no puedes extraerla entera, la piel sangra mucho o el perro se mueve demasiado, acude a una clínica veterinaria.
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Lo que no debes hacer
- No la cubras con aceite, vaselina, alcohol, pegamento o esmalte.
- No la quemes ni acerques una llama a la piel del animal.
- No la aplastes con los dedos.
- No tires bruscamente del cuerpo, porque puede romperse y dejar partes fijadas.
- No apliques un antiparasitario de otro animal ni cambies la dosis por tu cuenta.
Estos remedios caseros pueden irritar la piel y favorecer que el parásito libere más contenido en la zona de la picadura. La extracción mecánica correcta es más sencilla y segura.
Qué hacer después de retirarla
Tras quitarla, observa la piel durante los días siguientes. Una pequeña marca roja puede ser normal, pero debería mejorar progresivamente. Si aumenta la inflamación, aparece pus, dolor intenso o una herida que no cicatriza, conviene solicitar una revisión.
También revisaría de nuevo todo el cuerpo del perro. Encontrar una garrapata no excluye que haya otras, especialmente si ha estado en hierba alta, matorral, parques con vegetación densa o zonas frecuentadas por animales. En perros de pelo largo, una revisión superficial suele quedarse corta.
Busca atención veterinaria si aparecen fiebre, apatía marcada, encías pálidas, vómitos, dificultad para respirar, orina oscura, sangrados, debilidad intensa o cojera. La urgencia es mayor en cachorros, perros mayores, animales con enfermedades previas o cuando se han encontrado muchas garrapatas.
El veterinario puede recomendar una exploración, un hemograma o pruebas específicas según los síntomas y la zona donde vive el perro. No tiene sentido hacer pruebas indiscriminadas a todos los animales por una sola picadura, pero sí actuar rápido cuando el cuadro clínico lo justifica.
Cómo prevenir nuevas infestaciones
La prevención más eficaz combina un producto antiparasitario adecuado con revisiones frecuentes. Existen collares, pipetas y tratamientos orales, pero no son intercambiables sin más. La duración, el espectro de protección y la seguridad dependen del principio activo, el peso y la edad del perro.
| Opción | Ventaja principal | Aspecto que debes valorar |
|---|---|---|
| Collar antiparasitario | Puede ofrecer protección prolongada y cierta acción repelente | Debe permanecer bien colocado y no todos los perros lo toleran igual |
| Pipeta | Es práctica y permite adaptar la pauta al animal | Hay que respetar el intervalo indicado y evitar baños que reduzcan su eficacia |
| Tratamiento oral | No depende del agua ni del contacto del producto con el pelo | No sustituye la revisión y requiere elegir correctamente la dosis |
Para escoger, yo tendría en cuenta cuántas horas pasa el perro fuera, si nada con frecuencia, si convive con otros animales y si vive en una zona rural o mediterránea. La protección de un perro que sale cinco minutos por calles asfaltadas no se plantea igual que la de uno que acompaña a su familia por el monte cada fin de semana.
Después de cada salida con vegetación, revisa el cuerpo con calma. Mantén la prevención durante todo el año si así lo indica el veterinario, porque en España las condiciones favorables para estos parásitos no desaparecen necesariamente en invierno. En el hogar, lava las mantas y aspira las zonas de descanso si encuentras varias garrapatas o sospechas una infestación ambiental.Errores frecuentes que aumentan el riesgo
El error más habitual es esperar a que la garrapata se desprenda sola. Cuanto más tiempo permanece alimentándose, mayor es la exposición del perro a irritación y a posibles agentes infecciosos. Otro fallo común consiste en confiar únicamente en el antiparasitario y dejar de revisar al animal después de los paseos.
También veo con frecuencia productos utilizados sin respetar el peso o la especie. Un producto para perros puede ser tóxico para un gato, y una dosis calculada “a ojo” puede resultar insuficiente o peligrosa. Lo mismo ocurre al combinar collar, pipeta y comprimido sin consultar antes: más productos no siempre significa más protección.
Por último, no conviene rapar completamente al perro como solución general. El pelo ayuda a proteger la piel y facilita que algunos parásitos tarden más en fijarse, aunque en animales de manto muy denso sí puede ser necesario mejorar la revisión y el cuidado del pelo. La prevención bien ajustada suele aportar más que una medida extrema.
Una revisión breve puede evitar un problema serio
Si encuentras una garrapata, mantén la calma, retírala con una herramienta adecuada y observa al perro. La combinación que mejor funciona en la práctica es sencilla: protección preventiva, revisión después de los paseos y consulta temprana ante síntomas.
No hace falta convertir cada salida en una inspección interminable. Una comprobación cuidadosa de unos minutos, sobre todo en las zonas de piel fina, puede detectar el parásito antes de que se alimente durante mucho tiempo y permite disfrutar del campo con bastante más tranquilidad.