¿Por qué aúllan los perros? Causas y qué hacer

19 de septiembre de 2026

Primer plano de un perro aullando, con siluetas de personas molestas y notas musicales, explicando porque aullan los perros.

Índice

Cuando tu perro empieza a aullar ante una sirena, al quedarse solo o incluso durante la noche, es normal preguntarse qué intenta comunicar. El aullido puede ser una respuesta instintiva y completamente normal, pero también puede revelar aburrimiento, ansiedad, miedo, dolor o una necesidad que no está siendo atendida. Aquí explico cómo interpretar el contexto, qué hacer en cada caso y cuándo conviene consultar con un veterinario o un especialista en comportamiento.

El contexto revela la verdadera causa del aullido

  • Comunicación: muchos perros aúllan para responder a otros perros, sirenas o sonidos agudos.
  • Soledad: si ocurre cuando se queda solo y además hay destrozos o inquietud, puede existir ansiedad por separación.
  • Salud: un aullido nuevo, más frecuente o lastimero requiere descartar dolor o enfermedad.
  • Educación: castigar el sonido suele empeorar el problema; funciona mejor reforzar los momentos de calma.
  • Observación: la hora, la duración, el desencadenante y el lenguaje corporal son más útiles que el aullido aislado.

Un perro blanco aúlla mirando por la ventana, quizás preguntándose porque aúllan los perros.

El aullido es una forma de comunicación

Los perros no aúllan porque estén anunciando una desgracia ni porque puedan predecir la muerte. Esa es una creencia popular sin base científica. En realidad, el aullido es una vocalización que les permite llamar, responder, localizarse o expresar activación emocional.

Este comportamiento procede de sus antepasados, que utilizaban sonidos prolongados para mantener el contacto a distancia. Aunque un perro viva en un piso de Madrid y nunca haya formado parte de una manada, conserva esa capacidad. Según AniCura España, incluso varios perros que conviven juntos pueden iniciar una especie de coro porque imitan el aullido de otro o reaccionan al mismo estímulo.

Situación Qué puede significar Qué observar
Sirenas, música o sonidos agudos Respuesta comunicativa o reacción a una frecuencia intensa Si se detiene cuando desaparece el sonido
Cuando está solo Soledad, frustración o ansiedad por separación Destrucción, paseos repetitivos, jadeo o eliminación en casa
Durante el juego o al recibir visitas Excitación y búsqueda de interacción Postura relajada, movimiento de cola y actitud activa
De repente y con tono lastimero Dolor, malestar o miedo Cambios en apetito, movilidad, sueño o conducta

Por eso, no interpreto un aullido sin mirar lo que sucede alrededor. El mismo sonido puede tener significados opuestos: un perro excitado puede aullar con el cuerpo suelto, mientras que uno angustiado suele mostrarse tenso, inquieto o incapaz de relajarse.

Las causas más habituales dependen del momento

Sirenas y otros sonidos agudos

Ambulancias, alarmas, instrumentos musicales e incluso algunos tonos electrónicos pueden provocar una respuesta inmediata. El perro quizá no esté sufriendo: puede estar respondiendo a un sonido que interpreta como la llamada de otro animal. En muchos casos, deja de aullar cuando la sirena se aleja.

Si ocurre de forma ocasional, no suele ser un problema de comportamiento. Si las sirenas son frecuentes o el perro se altera demasiado, conviene reducir la exposición cerrando ventanas, utilizando ruido de fondo y trabajando la habituación de manera gradual.

Soledad y ansiedad por separación

Cuando el aullido aparece exclusivamente al salir de casa, hay que prestar más atención. La ansiedad por separación no consiste simplemente en que el perro eche de menos a su familia. Es un estado de angustia que puede incluir aullidos persistentes, jadeo, destrucción, intentos de escape o deposiciones dentro de casa.

Una cámara doméstica puede ayudar a comprobar qué sucede realmente durante la ausencia. Si el perro empieza a vocalizar a los pocos minutos, camina sin parar o araña la puerta, no conviene asumir que lo hace por aburrimiento ni dejarlo “llorar hasta que se acostumbre”. La American Animal Hospital Association recomienda adaptar el tratamiento a cada caso y utilizar grabaciones para conocer mejor la conducta cuando el tutor no está presente.

Petición de atención

Algunos perros descubren que aullar consigue una respuesta humana. Si cada sonido recibe una mirada, una reprimenda, comida o acceso al jardín, el animal aprende que el aullido funciona. Incluso el enfado puede reforzarlo, porque sigue siendo atención.

En este caso, las necesidades básicas deben estar cubiertas y después hay que evitar premiar el ruido. Espero un breve momento de silencio, aunque al principio sea de uno o dos segundos, y entonces ofrezco atención o una recompensa. Poco a poco aumento el tiempo de calma a 3, 5, 10 y más segundos.

Excitación, frustración o aburrimiento

Un perro puede aullar porque ve a otro animal por la ventana, anticipa un paseo o no puede alcanzar un juguete. También puede hacerlo cuando acumula demasiada energía física y mental. En estos casos suele mostrarse activo y atento, no triste.

Los paseos con olfateo, los juegos de búsqueda y los juguetes dispensadores de comida suelen ser más útiles que intentar cansarlo únicamente con carreras. La estimulación mental ayuda a reducir la frustración, especialmente en perros jóvenes y en razas seleccionadas para trabajar.

Cómo interpretar el aullido sin sacar conclusiones precipitadas

Yo recomiendo anotar durante varios días cuatro datos sencillos: cuándo ocurre, cuánto dura, qué lo desencadena y cómo queda el perro después. Esta información permite distinguir una reacción puntual de un patrón que necesita intervención.

  • Hora: ¿sucede de madrugada, durante el trabajo o al anochecer?
  • Desencadenante: ¿aparece tras una sirena, al cerrar la puerta, al ver otro perro o sin causa visible?
  • Lenguaje corporal: ¿está relajado, excitado, encogido, jadeando o caminando de un lado a otro?
  • Frecuencia: ¿es algo esporádico o ocurre todos los días?
  • Cambios recientes: ¿ha habido una mudanza, una nueva rutina, una pérdida o una modificación en el hogar?

La raza puede influir, pero no explica por sí sola el comportamiento. Algunos perros nórdicos y ciertas líneas de trabajo vocalizan más, aunque la experiencia, el entorno, el aprendizaje y el estado de salud también pesan mucho. Culpar únicamente a la genética suele impedir que encontremos la causa real.

Qué hacer para reducir los aullidos sin empeorar el problema

Si responde a ruidos externos

Empieza por disminuir la intensidad del estímulo. Cierra las ventanas, baja las persianas o utiliza un sonido ambiental suave. Después puedes trabajar la desensibilización, que consiste en presentar una grabación del sonido a un volumen muy bajo y asociarla con premios mientras el perro permanece tranquilo.

Si reacciona, el volumen o la duración han sido excesivos. El entrenamiento debe avanzar por debajo del umbral de miedo o excitación, no obligarlo a soportar el estímulo hasta que se rinda.

Si ocurre al quedarse solo

  1. Graba al perro para saber en qué momento empieza a angustiarse.
  2. Practica ausencias muy breves, siempre por debajo del tiempo que tolera con calma.
  3. Regresa antes de que aparezcan aullidos, jadeo o intentos de escape.
  4. Aumenta la duración lentamente y varía las señales de salida, como coger las llaves o ponerse el abrigo.
  5. Déjale un espacio seguro y un juguete interactivo, pero no utilices una jaula si el confinamiento aumenta su ansiedad.

La rutina ayuda, pero por sí sola no cura una ansiedad intensa. Si el perro se lesiona intentando salir, rechaza la comida cuando está solo o no consigue relajarse, hace falta un plan profesional. En ocasiones el veterinario puede combinar modificación de conducta con tratamiento médico.

Lee también: Cómo tranquilizar a un perro - Guía para reducir su estrés y ansiedad

Si busca atención

No grites, no lo mires y no lo toques mientras aúlla para conseguir algo. En cuanto aparezca un intervalo de silencio, refuérzalo con calma. Mi recomendación es enseñar también una conducta alternativa, como sentarse junto a la puerta o llevar un juguete, porque resulta más fácil cambiar una respuesta cuando el perro sabe qué puede hacer en su lugar.

Este método no se aplica igual si hay miedo, dolor o ansiedad por separación. Ignorar a un perro que está sufriendo no resuelve la causa y puede aumentar su malestar.

Un aullido nuevo o claramente distinto merece una revisión, sobre todo si aparece en un perro adulto o senior. El dolor musculoesquelético, los problemas digestivos, las alteraciones neurológicas, la pérdida sensorial y otras enfermedades pueden modificar la conducta. La ASPCA recomienda descartar primero causas médicas cuando el perro empieza a aullar o lo hace con más frecuencia de lo habitual.

Pide cita si el sonido es lastimero, persistente o difícil de relacionar con un estímulo. También si va acompañado de apatía, temblores, cojera, falta de apetito, jadeo intenso, cambios en el sueño o rechazo al contacto.

El etólogo clínico puede ser especialmente útil cuando el problema se mantiene pese a mejorar los paseos y el enriquecimiento ambiental. Su trabajo consiste en analizar la emoción que hay detrás de la conducta y diseñar un programa adaptado, no simplemente en ordenar al perro que se calle.

Un aullido bien observado cuenta más de lo que parece

La pregunta sobre por qué aúllan los perros no tiene una única respuesta. A veces se trata de una comunicación normal ante una sirena; otras, de una forma de pedir compañía, liberar excitación o expresar miedo. La frecuencia, el contexto y el lenguaje corporal son los datos que convierten un sonido confuso en una pista útil.

Mi regla es sencilla: primero descarto dolor o enfermedad, después identifico el desencadenante y solo entonces empiezo a modificar la conducta. Con paciencia, refuerzo positivo y ayuda profesional cuando hace falta, la mayoría de los perros puede aprender a estar más tranquilo sin perder su capacidad natural de comunicarse.
Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Puede estar respondiendo de forma instintiva a una frecuencia que interpreta como la llamada de otro animal. Si deja de aullar cuando la sirena se aleja y mantiene el cuerpo relajado, normalmente no indica sufrimiento. Para reducir la reacción, conviene cerrar ventanas, usar ruido de fondo y practicar una habituación gradual.

Observa lo que ocurre durante la ausencia con una cámara. Aullidos persistentes, jadeo, destrucción, paseos repetitivos, intentos de escape o deposiciones en casa pueden indicar angustia. Practica ausencias muy breves, regresa antes de que aparezca la ansiedad y aumenta el tiempo lentamente.

Primero asegúrate de que sus necesidades básicas estén cubiertas. No lo mires, toques ni regañes mientras aúlla; espera un intervalo de silencio, aunque al principio sea de uno o dos segundos, y refuérzalo con atención o una recompensa. También puedes enseñarle una conducta alternativa, como sentarse o llevar un juguete.

Consulta con un veterinario si el aullido es nuevo, más frecuente, lastimero, persistente o aparece sin un desencadenante claro. La preocupación aumenta si se acompaña de apatía, temblores, cojera, falta de apetito, jadeo intenso, cambios en el sueño o rechazo al contacto. En perros adultos o senior conviene descartar primero causas médicas.

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Etiquetas:

ansiedad por separación enriquecimiento ambiental desensibilización aullidos etología

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Valentina Muñiz

Valentina Muñiz

Mi nombre es Valentina Muñiz y tengo tres años de experiencia en el ámbito del bienestar, salud y adiestramiento canino. Desde pequeña, siempre he sentido una conexión especial con los perros, lo que me llevó a profundizar en su comportamiento y necesidades. Me apasiona ayudar a los dueños a comprender mejor a sus mascotas, abordando temas como la educación positiva, la salud preventiva y el bienestar emocional de nuestros amigos peludos. A través de mis escritos, busco ofrecer información clara y accesible, verificando siempre las fuentes y manteniéndome al tanto de las últimas tendencias en el cuidado canino. Me enfoco en desglosar conceptos complejos para que cualquier persona, sin importar su nivel de experiencia, pueda aplicar lo aprendido en su día a día con su perro. Mi compromiso es brindar contenido útil, preciso y actualizado que fomente una relación armoniosa entre los humanos y sus compañeros caninos.

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