Una lengua azul negruzca, una silueta compacta y una expresión casi de león hacen que el chow chow sea inconfundible, pero su aspecto no cuenta toda la historia. En este artículo explico su origen, tamaño, carácter, cuidados diarios, riesgos de salud y las condiciones que yo tendría en cuenta antes de compartir la vida con uno.
Una raza tranquila que exige cuidados muy concretos
- Origen chino y tradición como perro de guarda, caza y trabajo.
- Lengua azul negruzca, pelaje doble y aspecto de pequeño león.
- Carácter independiente y reservado, poco compatible con una educación brusca.
- Al menos una hora diaria de paseos y actividad moderada.
- Cepillado frecuente, especial atención al calor y vigilancia veterinaria de ojos y articulaciones.
Qué tipo de perro es y de dónde viene
Esta raza procede de China y figura entre los perros asiáticos más antiguos que conocemos. Durante siglos se utilizó para guardar, cazar y tirar de cargas, de modo que su apariencia tranquila no significa que sea un perro sin instinto ni criterio propio.
El estándar describe un animal compacto, fuerte y de cuerpo casi cuadrado. Los machos suelen medir aproximadamente entre 48 y 56 centímetros a la cruz, mientras que las hembras suelen ser algo más pequeñas. El peso habitual se mueve alrededor de 20 a 30 kilos, aunque la estructura corporal y la condición física importan más que una cifra aislada.
| Rasgo | Qué puede esperar el tutor |
|---|---|
| Pelaje | Doble capa, muy densa, en variedad áspera o lisa. |
| Colores | Rojo, negro, azul, canela y crema, normalmente de un solo color. |
| Lengua | Azul negruzca en el adulto; en los cachorros puede comenzar siendo rosada. |
| Cola | Alta y curvada sobre el lomo, bien cubierta de pelo. |
La lengua oscura se debe a una elevada pigmentación de la mucosa, no a una falta de oxígeno. Si la lengua y las encías adquieren de repente un tono azulado o morado, especialmente junto con jadeo, debilidad o dificultad para respirar, ya no hablamos del rasgo normal de la raza y hace falta atención veterinaria urgente.
Cómo es su carácter en la convivencia
Yo describiría al chow como un perro leal, observador y poco efusivo. Suele crear un vínculo intenso con su familia, pero no tiene por qué saludar a cada visitante con entusiasmo ni aceptar caricias de cualquiera. Su reserva no debe confundirse automáticamente con agresividad, aunque sí exige que las presentaciones sean pausadas y respetuosas.
Es inteligente, pero también independiente. Por eso puede aprender con rapidez y, al mismo tiempo, decidir que una orden no le interesa. La educación funciona mejor con sesiones cortas, premios, límites constantes y una relación basada en la cooperación. Yo evitaría los gritos, los tirones y las correcciones físicas, porque suelen aumentar la desconfianza en lugar de mejorar la respuesta.
Socialización desde cachorro
Durante los primeros meses conviene presentarle de forma gradual a personas, perros equilibrados, ruidos, superficies, viajes y manipulaciones veterinarias. El objetivo no es obligarle a interactuar con todo el mundo, sino enseñarle que puede observar situaciones nuevas sin sentirse amenazado.
Con niños pequeños recomiendo supervisión constante. Su cuerpo compacto y su expresión seria no lo convierten en un juguete, y muchos ejemplares toleran peor los abrazos, los gritos o las invasiones de su espacio. En hogares con otros animales, la convivencia dependerá mucho de la socialización, del individuo y de una presentación bien gestionada.
Los cuidados que realmente necesita
El pelaje es uno de los mayores compromisos. En la variedad áspera, yo planificaría cepillados cada uno o dos días; en la lisa, al menos dos veces por semana. Hay que llegar hasta la subcapa, no limitarse a pasar el cepillo por la superficie, porque los nudos suelen esconderse cerca de la piel, detrás de las orejas, en las axilas y alrededor del cuello.
Durante las mudas de primavera y otoño puede perder mucho pelo. Un baño cuando esté sucio y un secado completo suelen ser suficientes, pero dejar humedad atrapada bajo una capa tan densa favorece irritaciones. No recomiendo raparlo para combatir el calor: su manto también protege la piel del sol y el corte no resuelve el riesgo de sobrecalentamiento.
Paseos y ejercicio
Necesita aproximadamente una hora diaria de actividad, mejor repartida en dos paseos tranquilos que en una carrera intensa. Le vienen bien los paseos olfativos, los ejercicios de autocontrol, los juguetes interactivos y pequeñas sesiones de adiestramiento. No es un perro diseñado para acompañar largas sesiones de running.
En España, el calor merece una atención especial. En Madrid, Sevilla, Valencia o cualquier zona con veranos intensos, elegiría las primeras horas de la mañana y la noche, llevaría agua y evitaría el asfalto caliente. Jadeo exagerado, tambaleo, vómitos, encías muy rojas o apatía son señales para detener la actividad y pedir ayuda veterinaria. Nunca debe quedarse dentro de un coche, ni siquiera durante pocos minutos.
Salud y prevención sin alarmismo
Como ocurre con muchas razas de líneas seleccionadas, existen problemas a los que conviene prestar atención. Entre los más conocidos están el entropión, cuando el párpado se vuelve hacia dentro y roza el ojo, las displasias de cadera y codo, las lesiones de ligamentos, algunas alteraciones de la rótula, problemas cutáneos y enfermedades tiroideas.
Un ojo lloroso, el parpadeo continuo, el enrojecimiento, la cojera repetida, la dificultad para levantarse o el rascado persistente no deberían atribuirse simplemente a que “es típico de la raza”. Yo pediría una revisión, porque detectar pronto un problema permite aliviar dolor y ajustar el ejercicio antes de que se vuelva más serio.
Qué revisar antes de adquirir un cachorro
Un criador responsable debe poder enseñar documentación sobre la salud de los progenitores. Como mínimo preguntaría por caderas, codos, ojos y rótulas, además de los antecedentes de tiroides y piel de la línea familiar. Las pruebas no garantizan un perro perfecto, pero reducen la probabilidad de tomar una decisión basada únicamente en una foto bonita.
También observaría cómo respiran los adultos, cómo caminan y cómo reaccionan ante la manipulación. Una cabeza excesivamente pesada, ojos parcialmente ocultos por los pliegues o una movilidad rígida no deberían presentarse como rasgos deseables sin más. La apariencia debe ir detrás de la funcionalidad y el bienestar.
¿Encaja esta raza con tu forma de vida?
Puede vivir en un piso si tiene paseos regulares, un ambiente estable y acceso a zonas frescas. No necesita una finca enorme para ser feliz, pero sí una familia que respete su necesidad de descanso y que no espere un perro sociable, juguetón y obediente de manera automática.
Yo no lo elegiría para alguien que busca su primer perro y quiere improvisar la educación. Tampoco para una persona ausente muchas horas, una casa con niños que no puedan seguir normas claras o un hogar que no esté dispuesto a recoger pelo y mantener una rutina de cepillado.
En cambio, puede encajar muy bien con quien valore un compañero sereno, limpio, observador y afectuoso a su manera. La clave está en entender que su cariño suele expresarse con proximidad tranquila y confianza, no necesariamente con excitación constante.
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Adopción y elección responsable
Si buscas uno, no te quedes con el color de la lengua, la melena o el aspecto de cachorro. Pregunta por su carácter, historial veterinario, convivencia con otros perros y tolerancia a la manipulación. En adopción pueden aparecer ejemplares adultos que ya muestran claramente su personalidad, algo muy útil para valorar si encajan contigo.
También conviene calcular el coste real de su mantenimiento. El presupuesto incluye alimentación adecuada, revisiones, prevención, posibles pruebas articulares u oculares, peluquería especializada y una reserva para urgencias. Un precio inicial bajo puede salir caro si detrás hay problemas de salud o una socialización deficiente.
La mejor señal de bienestar no es una lengua perfecta
Un chow bien cuidado mantiene un peso estable, camina con soltura, respira sin esfuerzo y permite revisar ojos, orejas, patas y piel sin miedo. Para mí, esos indicadores dicen mucho más que una melena espectacular o una pigmentación especialmente intensa.
La raza puede ser un compañero extraordinario cuando se respetan su independencia, su necesidad de socialización y sus límites físicos. Con educación amable, prevención veterinaria y protección frente al calor, su dignidad silenciosa deja de ser un misterio y se convierte en una forma muy particular de convivir.